Un
estudio afirma que pasar demasiadas horas comparando nuestra vida con la que se
refleja cada día en Facebook puede provocarnos graves trastornos depresivos. "Además, la mayoría de nuestros
amigos en Facebook tienden a subir las cosas buenas que ocurren en sus vidas,
dejando de lado las malas. Compararnos con los 'momentos destacados' de
nuestros amigos, puede llevarnos a pensar que sus vidas son mejores de lo que
en realidad son y a la inversa, hacernos sentir peor con respecto a nuestras
vidas".
Cada día visitamos grandes cantidades de páginas
dedicadas al encuentro de parejas o ciberamigos, redes sociales en las que
mostrar lo “bonita” que es nuestra vida, o incluso un lugar donde dejar nuestro
“post” sobre lo indignados/cabreados/orgullosos/indiferentes que no encontramos
ante cualquier hecho o acontecimientor, es por esto por lo que ¿realmente
vivimos nuestra vida como queremos, o como quieren los demás?.
Para la mayoría resulta un gran esfuerzo comer
en un restaurante y no publicar una flamante foto de lo bien que se encuentra
en ese momento, pese a que cuando esa foto se publique volverá la cruda
realidad; el plato que luce tan bien, no esta tan bueno como parece y ahora
encima está frío. Es entonces cuando debería de hacer un inciso, ¿es
verdaderamente nuestro amigo esa persona que está al otro lado de la pantalla?
O simplemente es un personaje más en nuestro simulador de vida, conocido como
“redes sociales”.
Cuando vemos que nuestros amigos han estado en
la playa, se han comprado un coche nuevo, están de viaje lejos de aquí, o que
simplemente son extremadamente felices con sus parejas, entonces nosotros
despertamos y miramos a nuestro alrededor y no encontramos nada de eso. Es por
este motivo por el que nos castigamos dia a dia, haciéndonos creer a nosotros
mismos que somos unos desgraciados y que cualquier persona es superior a
nosotros.
Como usuarios de redes sociales deberíamos de
saber que los jóvenes españoles cuentan con una media de 150 ciberamigos con
los que interactuar todos los días, a todas horas y en cualquier lugar. A decir
verdad, el termino “amistad” se ha ido difuminando con el paso del tiempo y de
la concepción d estos ciberamigos. La
notable diferencia que existe entre un amigo real, de carne y hueso puede
producirnos en ocasiones frustraciones o no encontrar respuesta en ellos,
mientras que en los ciberamigos debido a su amplia variedad siempre podremos
encontrar algo que nos reconforte y que nos haga creernos una vida que
realmente no vivimos, y unos amigos que no tenemos.
Nuestra identidad digital queda reflejada en el
uso que nosotros hacemos en Internet, el uso que hacemos de las redes sociales,
los blogs que frecuentamos, los diarios digitales que leemos con más frecuencia
determinan en conjunto cual es nuestra identidad. El perfil que mostramos a la
gente que está al otro lado de la pantalla. El ciberactivismo que se produce
actualmente, está fuertemente impulsado por la gran revolución que los
smarthphones han supuesto para la sociedad, y la posibilidad de esta conectado
constantemente a la red. Consultamos el móvil una media de 150 veces al día,
para comprobar que nuestros amigos, ciberamigos, profesores, comerciales,
juegos, etc tienen algo que contarnos que nos aleja a la misma vez y a una
velocidad vertiginosa de lo que realmente tenemos delante, del momento que
estamos viviendo.
Otra cosa que me gustaría destacar también es
la lamentable verdad de que, hoy en día no difrutamos del momento sino que lo
vivimos a través de la pantalla de nuestro teléfono, tablet, o dispositivo de
vídeo. Resulta triste pensar que esto es debido a la necesidad que tenemos de,
como he dicho al principio, hacer saber a todos nuestros “amigos” lo bien que lo
estamos pasando, lo emotivo que es el momento o demostrar simplemente que no
estamos en casa y hemos salido a hacer cosas.

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